Glosario/Huella de carbono

Qué es la

huella de carbono

También conocido como: inventario de gases de efecto invernadero, cálculo de emisiones, huella climática

La huella de carbono es un inventario sistemático de las emisiones de gases de efecto invernadero de una empresa, un proyecto o un producto, medidas en CO₂ equivalente (CO₂e). En la contratación pública sirve para acreditar el impacto climático de lo que compra el poder adjudicador, a menudo con datos de las EPD de los materiales. Es una de las herramientas más concretas para llevar a la práctica las consideraciones climáticas y medioambientales y la contratación pública verde.

¿Cómo funciona el cálculo de la huella de carbono?

La mayoría de las empresas calcula su huella según el GHG Protocol (Greenhouse Gas Protocol) o la norma ISO 14064-1. Las emisiones se dividen en tres alcances:

  • Alcance 1: Emisiones directas de la propia actividad, por ejemplo el gasóleo de la maquinaria y los vehículos propios.
  • Alcance 2: Emisiones de la energía adquirida, como la electricidad y la calefacción urbana.
  • Alcance 3: Todas las demás emisiones indirectas de la cadena de valor, entre otras las de bienes y servicios comprados, transporte y residuos.

En España, el Real Decreto 214/2025, en vigor desde junio de 2025, obliga a las grandes empresas y al sector público estatal a calcular y publicar su huella de carbono de alcances 1 y 2 y a elaborar un plan de reducción, con el alcance 3 a partir de 2028. Para productos concretos, los datos los aporta la EPD conforme a la norma EN 15804.

Según la Directiva 2014/24/UE y la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público (LCSP), el órgano de contratación puede usar la huella de carbono de tres formas:

  1. Como criterio de adjudicación: Se valora el impacto climático de la prestación, acreditado con EPD o con un cálculo específico del proyecto. La base es un análisis del ciclo de vida, y el coste de las emisiones puede incluirse en el coste del ciclo de vida (artículo 148 LCSP).
  2. Como condición especial de ejecución: El contratista debe entregar el cálculo de emisiones del contrato e informar de las reducciones durante la ejecución (artículo 202 LCSP).
  3. De forma limitada como requisito de solvencia: Se pueden pedir sistemas de gestión medioambiental, como ISO 14001 o EMAS.

Un matiz importante: la huella de carbono general de toda la empresa normalmente no puede usarse como criterio de adjudicación. El criterio debe estar vinculado al objeto del contrato, como exigen el artículo 145.6 LCSP y el artículo 67.3 de la directiva de contratación pública. Cuentan las emisiones de la prestación, no lo verde que sea la empresa en su conjunto.

Si presentas ofertas en Noruega, las reglas son más estrictas. Allí, desde 2024, el clima y el medio ambiente deben ponderarse al menos un 30 por ciento en los procedimientos sujetos a publicidad, y desde el 1 de julio de 2026 la regla figura en el § 5b de la ley noruega de contratación pública, dentro de las consideraciones estratégicas. Noruega exige además un cálculo de emisiones para edificios residenciales plurifamiliares y no residenciales nuevos según la norma TEK17 § 17-1 y el estándar NS 3720.

Un ejemplo: un ayuntamiento construye un nuevo colegio y pondera las "emisiones de gases de efecto invernadero de los materiales y la obra" con un 30 por ciento. La constructora presenta un cálculo específico del proyecto para los módulos A1–A5, desde las materias primas y la fabricación hasta el transporte y la propia construcción. El hormigón y el acero bajos en carbono con EPD reducen las cifras, y la maquinaria eléctrica en una obra sin emisiones recorta las del módulo A5. En el contrato, la constructora se compromete a acreditar los datos, con penalidades si no entrega el informe final.

¿Por qué es importante la huella de carbono para ti como proveedor?

Cuando el clima pesa mucho, tus cifras de emisiones pueden decidir la licitación. Si conoces tus propias emisiones y consigues rápido las EPD de tus subcontratistas, dedicas menos tiempo a la oferta y puntúas mejor.

La huella de carbono de toda la empresa es útil aunque rara vez se valore directamente. Muestra dónde están tus emisiones, sirve de base para el informe de sostenibilidad (ESG) y señala medidas que te darán cifras más bajas en la próxima oferta. Herramientas como Cobrief te ayudan a ver qué requisitos y criterios climáticos tiene una licitación antes de empezar a redactar.

Preguntas frecuentes

¿Necesitamos calcular la huella de carbono para licitar?

No como requisito general. Pero muchas licitaciones piden el cálculo para la propia prestación o valoran el impacto climático como criterio de adjudicación. Sin cifras, partes con desventaja.

¿Cómo documentamos el alcance 3?

Empieza por las compras más grandes. Usa las EPD y los datos de emisiones de tus proveedores cuando existan, y factores de emisión estándar para el resto. Explica con claridad qué cifras están medidas y cuáles estimadas.

¿Qué diferencia hay entre la huella de carbono y una EPD?

La huella de carbono suma las emisiones de una empresa o un proyecto. Una EPD describe un solo producto. Las EPD suelen ser las piezas con las que se construye el cálculo.

En resumen: la huella de carbono muestra cuántos gases de efecto invernadero emite algo. En la contratación pública cuentan las cifras de la propia prestación, y pueden decidir quién gana.

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