Qué es la
presión de precios
También conocido como: presión a la baja en precios
La presión de precios se refiere a la fuerza a la baja sobre los precios que experimentan los proveedores en la contratación pública. Surge cuando el coste tiene un peso elevado en los criterios de adjudicación, llevando a los licitadores a competir principalmente por ofrecer el precio más bajo posible. Si bien la competencia en precios contribuye a obtener valor por el dinero público, una presión excesiva puede comprometer la calidad, las condiciones laborales y el rendimiento contractual a largo plazo.
¿Cómo surge la presión de precios?
La presión de precios es una consecuencia natural de la licitación competitiva: cuando multiples proveedores compiten por el mismo contrato, los precios tienden a bajar. El problema aparece cuando esta presión se vuelve excesiva. En un procedimiento de licitación donde el precio supone una proporción elevada de la evaluación, los proveedores pueden reducir sus margenes al mínimo para ganar, llegando en casos extremos a presentar ofertas anormalmente bajas dificiles de ejecutar en la práctica.
Consecuencias y medidas correctoras
- Degradación de la calidad: los proveedores bajo fuerte presión de precios pueden recortar en la ejecución
- Innovación sofocada: un enfoque unilateral en el precio puede descartar soluciones innovadoras y sostenibles
- Exclusión de ciertos proveedores: las PYME y entidades sin animo de lucro con estructuras de costes más altas pueden quedar sistematicamente fuera
- Riesgos para los derechos laborales: la presión de precios intensa puede derivar en malas condiciones de trabajo entre los subcontratistas
La Directiva 2014/24/UE aborda estos riesgos mediante disposiciones sobre ofertas anormalmente bajas (Artículo 69) y alentando a los poderes adjudicadores a adjudicar según la oferta economicamente más ventajosa en lugar del precio más bajo. El coste del ciclo de vida, la ponderación equilibrada de criterios y los requisitos de integridad laboral ayudan a evitar que la competencia en precios perjudique la calidad de la prestación.
Herramientas como Cobrief ayudan a los proveedores a analizar los pliegos de contratación y comprender como se ponderan precio y calidad, permitiendo presentar ofertas bien fundamentadas con precios realistas.
La presión de precios no es inherentemente negativa. Una competencia sana en precios garantiza un mejor uso de los fondos públicos. El problema surge solo cuando el enfoque en el coste se vuelve tan dominante que socava la calidad, las condiciones laborales y la creación de valor a largo plazo.